Para Díaz (2006) la evaluación es un proceso
planificado, integral y pertinente a las competencias que se desean alcanzar.
Se desarrolla a través del planteamiento de tareas o desafíos que el
estudiante debe resolver, necesitando para ello un conjunto integrado de
conocimientos, destrezas y actitudes. En el mismo sentido Cano (2008) la define
como un proceso que utiliza diversidad de instrumentos e implica a diferentes
agentes, con el propósito de proporcionar información sobre la progresión en el
desarrollo de la competencia y sugerir caminos de mejora.

Barberá (2006) señala que la tecnología aportó tres
grandes cambios en la evaluación:
1. Evaluación
automática: se trata de una
evaluación electrónica tipo test estandarizada asistida por ordenador, su limitación es que no permite la
comunicación en vivo entre el docente y los estudiantes.
2. Evaluación
de tipo enciclopédico: como los
trabajos monográficos sobre una temática, en ésta se recurre a bases de datos
de internet que funcionan como repositorios de múltiples información, entre sus
inconvenientes destaca el tema del plagio.
3. Evaluación
colaborativa: como los foros y
los grupos de discusión. Una de las ventajas es la acción colaborativa en
contexto virtual, adecuadamente guiada en términos sociales y cognitivos, es la
posibilidad de evaluar tanto el producto colaborativo como el mismo proceso.
Definiremos entonces la evaluación como un proceso
que se vale de muchas técnicas e instrumentos para identificar ciertas
conductas, conocimientos, destrezas o habilidades en contexto específicos.
Para lo cual se deben emplear una gama variada de estrategias
evaluativas, que le permitan obtener evidencias de desempeño de las
competencias.
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